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Profesionales Desinhibidos



Hace unos años que ha desaparecido (a Dios gracias) esa solemnidad que existió durante varias décadas en la relación “jefe-empleado”.

La Generación Y o Millenials vino a romper con esa estructura y tantas otras. Dependerá de nosotros (Gen X’s, Baby boomer’s, Tradicionalistas, etc) adaptarnos a este nuevo estilo, o simplemente, desaparecer como nuestras ex mascotas los Dinosaurios.

En esta nueva era, me animo a decir en los últimos 10 o 15 años como máximo, los empleados son más conscientes que en muchas organizaciones, la Misión, la Visión y los Valores son meras tareas “que tienen que estar” y con el desparpajo actual (dicho esto en términos netamente positivos) las desafían y buscan crear nuevas culturas organizacionales.


Si esto lo trasladamos a cada equipo de trabajo, la demanda ya no es más jerárquica. En la mayoría de los casos las personas ya saben QUÉ hacer. Hoy los empleados están necesitando líderes, que además de saber el QUÉ, sepan SER lo suficientemente flexibles y adaptables a cada una de las personalidades que existan en el equipo. Esto constituye un fuerte cambio de paradigma en el que las personas no les pertenecen a sus líderes, sino todo lo contrario, los líderes les pertenecen a los integrantes de sus equipos de trabajo. Es decir, un líder ¡QUE BRINDE SERVICIO!

Hoy, un líder debe tener, además del conocimiento de la tarea, atributos como inteligencia emocional, escucha empática, saber y querer delegar, y distinciones lingüísticas y corpo-emocionales. Es decir, para tener éxito, debe ser un Líder Integral.

Tengo la dicha de trabajar en 15 países de Sudamérica y Centroamérica. Tanto en programas abiertos de universidades, como en capacitaciones In Company. Y si bien existe una ‘forma de ser’ típica de cada país, este cambio, de profesionales más desinhibidos, está operando a nivel global.

Hay organizaciones que están permitiendo el mayor desafío por parte de sus colaboradores y otras que no. Se resisten. Seamos políticamente incorrectos, las organizaciones ni se resisten ni se dejan de resistir, son las personas, ubicadas en puestos decisorios dentro de las mismas, las que favorecen u obstaculizan el cambio, el aprendizaje.


Aquellas empresas (grupos de personas) que se resisten, si en muy poco tiempo no cambian, desaparecerán. Por más grandes que sean (ya hay ejemplos con nombre y apellido de esto).

Hay otras que les cuesta y mucho. De ellas dependerá aceptar y cambiar LO QUE YA EXISTE Y EXISTIRÁ, o correr el mismo destino que las anteriores.

Para terminar, me gustaría releer una reflexión de Charles Darwin: “No sobrevive la especie ni más fuerte, ni más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”.